Una Nicaragua sin heridas...
L es escribo desde la carretera panamericana de El Salvador rumbo a Guatemala. Con una flor de Lian-Lian a mi lado, dulce el aroma suyo, similar al Huele de Noche en casa de mi tía, y que hace de éste amargo recorrido uno un poco más dulce. En unas horas estaremos más cerca de nuestro país y más lejos del suyo. Y lo lamento mucho. Lo lamento tanto porque ustedes son de los pocos corazones alegres y atentos con ganas de accionar diferente y darlo todo. En sus ojos existe una mirada crítica y reflexiva pues se han enfermado su suelo y como hombres- mujeres-de-corazón que son, bien quieren defender y cuidar a su madre, su Madre Tierra. Como ellos mismos decían cuando iniciando el taller les pregunté ¿Para ustedes que es el suelo? Te puede interesar: Historia de México ¡Y que todo el mundo sepa! Que esos miles de campesinos que recorren en bestias cargadas de granos y verduras las montañas, quebradas y ríos de Nueva Guinea. Esos que el gobierno dice que NO existen (lo digo porque 7 de cada...