Cuentos del Buen Vivir – El Regalo de Dios
Me había despertado con un llamado en la cabeza: ir a visitar al hermano Henry a su finca. (Después de una linda noche con las oraciones nocturnas ) Había soñado toda la noche con él. Platicábamos y nos quedábamos un buen rato escuchando los sonidos de la naturaleza. Me despertó una sensación de que requería ayuda. Por eso decidí emprender la caminata e ir a verlo, acudir en la ayuda para limpiar el horno , o al menos así dicen ellos. El hermano Henry era una verdadera inspiración. Lo había dejado todo en Quepos, trabajo seguro, casa de cemento, y todas las comodidades de la ciudad. “Lo dejé todo cuando mi muchachita preciosa tuvo que ir a pedir fiados unos cuadrados para comer porque no nos alcanzaba” – recuerdo me platicó cuando lo conocí recién llegado a Palmar Sur. Venía llegando de caminar por la calle, el lodo me cubría las botas cuando desde lejos lo oí hablar por el móvil. -Don Luis muy buenas tardes ¿Cómo le va? … Fíjese que le hablo para comentarle un asuntico… Quería ...